criando niños amorosos y solidarios

Si no te está doliendo el corazón, no estás criando bien a tus hijos

Estamos viviendo tiempos difíciles para educar a los hijos; nuestra sociedad se encuentra en un estado de descomposición muy avanzado, parecería que no hay marcha atrás, que la esperanza se desvanece con el pasar del tiempo. Lo que muchos olvidamos y otros ignoran es que nuestra sociedad, la que tanto señalamos y criticamos -con justa razón-, no es más que el gigante espejo que refleja a nuestras familias. Es la proyección más fiel de lo que ocurre en nuestros hogares, pues al fin y al cabo la misma está compuesta por cada uno de nosotros. Es en la familia a donde se forman los buenos y los malos ciudadanos, donde se gesta la raíz de la conciencia, el lugar de mayor influencia para sus integrantes.

Hemos visto en estos últimos días como han salido a la luz pública los casos de tres jóvenes (dos de ellas menores de edad) cuyas desapariciones han terminado con el triste desenlace del encuentro de sus cadáveres. Tres jóvenes llenas de vida, ilusiones, esperanza, aspiraciones… asesinadas de cruel manera… siendo el caso de Emely Peguero el que mayor repercusión ha tenido por las razones que ya conocemos. Este caso en particular ha de llevar a los padres a reflexión respecto a cómo están educando a sus hijos, cómo están ejerciendo el rol que les compete frente a ellos y de lo que está ocurriendo en sus hogares.

[Tweet “Tu papel como padre es dotar a tus hijos de herramientas para que puedan vivir bien la vida. #InspiringMom”]

Padres, llegará el tiempo en el que sus hijos serán adultos e independientes y esa será la etapa en la que ustedes se convertirán en sus amigos y en la que tendrán que aceptar sus decisiones así no las compartan. Mientras ellos sean niños y adolescentes lo único que necesitan es que ustedes sean los mejores padres que puedan ser, es decir, los que ellos necesitan: responsables, que no intenten sustituir el tiempo de calidad, el amor incondicional y la comunicación efectiva con regalos materiales, ni que les den lo que no se han ganado. Es de vital importancia, además, poner a Dios como centro de sus familias, sembrar en sus hijos el anhelo de buscarle y temerle.

Ellos no necesitan tenerlo todo en la vida, necesitan solamente una familia funcional (así mamá y papá no estén juntos) reforzada en valores y buenas costumbres. Muchos padres se enfocan en darle a sus hijos lo que ellos nunca tuvieron, pero lamentablemente esto se enmarca más a lo material y hace que se desenfoquen de las cosas verdaderamente importantes como el estar presentes, educar bien, dar el buen ejemplo, hacer del hogar un lugar de paz, cariño y respeto, decir no tantas veces sea necesario, no ser tan permisivos y trabajar en la comunicación efectiva, por citar algunos ejemplos.

Es de igual importancia trabajar en la relación de pareja, que ustedes se amen y consideren mutuamente para que ellos aprendan como deben ser tratados en un noviazgo y eventual matrimonio y como deben tratar a quienes habrán de ser sus parejas.

Los chicos no necesitan padres que les teman, ni que hagan por ellos lo que sea, sino que los respeten y hagan por ellos lo correcto, que les impongan límites sanos y les enseñen a responsabilizarse de sus actos (no hay nada más perjudicial para un niño/adolescente que hacer lo que quiera -libertinaje- y contar con adultos que cubran sus faltas evitándole responder a las consecuencias de sus acciones). Su papel de padres no les demanda resolverles la vida a sus hijos, sino dotarlos de herramientas para que ellos puedan vivirla y enfrentarla.

[Tweet “Los chicos no necesitan padres que les teman, ni que hagan por ellos lo que sea. #InspiringMom”]

Si como padres no les está doliendo el corazón, no están criando bien a sus hijos. Así como necesitan su presencia, atención y confianza, también necesitan autoridad, control, límites, educación, principios, corrección y guía. Es deber de ustedes enseñarles a crear conciencia, a respetarse a sí mismos y a los demás, a ser personas íntegras, sensibles y empáticas.

Criar no es fácil, nadie nace sabiendo y no hay un libro que recoja la mejor de las formas. Y es precisamente por eso que el corazón ha de doler, pues aún ustedes queriendo hacerlo de otro modo, como padres saben lo que les conviene a sus hijos y eso no siempre alegrará el corazón de ustedes, ni el de ellos.

CRIAR NIÑOS QUE AMEN A LOS DEMÁS

No hay amor más genuino que aquel que instruye y corrige, que aquel que ama y escucha, que aquel que protege de manera sana y da raíces y alas fuertes. Todo se gesta en el hogar, todo empieza en la familia, el versículo 6 del capítulo 22 del libro de Proverbios así lo confirma:

“instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere grande no se apartará de él.” 

Pidan al Señor con todas sus fuerzas que les colme de inteligencia, sabiduría y discernimiento, que guarde a sus hijos y a sus corazones de todo mal, que les ayude a educar con amor, paciencia y control, que santifique a su familia y que nunca falte en ella la unión y la paz. Invítenle a que se quede a habitar en su hogar.

Es tiempo de volver nuestros rostros a Él y de ser ustedes como padres el mejor referente de valores y vida íntegra para sus hijos. Solo así nuestra sociedad podrá cambiar la triste realidad que la consume.

 

educar niños inspiradores

Cómo educar niños que tengan pasión por la vida

Cuando somos niños, lo normal es que sintamos un deseo innato de saltar de la cama inmediatamente llega la mañana y aprovechar ese día para disfrutar y ser felices. Si bien, ese deseo puede venir dado por las cualidades intrínsecas de cada niño (un niño optimista siempre tenderá a ver el lado bueno y positivo de todo), no es menos cierto, que nosotros como padres tenemos una amplia responsabilidad para que el niño desarrollo una actitud apasionada y resiliente frente a la vida. Nuestra principal labor es hacer que nuestros hijos se sientan seguros, amados, valorados, aceptados y con libertad para ser quienes son y enfocarse en vivir una vida hermosa como niños al fin.

Si queremos que nuestros chicos desarrollen una actitud positiva frente a la vida debemos satisfacer tres necesidades esenciales: Aceptación, afecto y afirmación. Cuando conocemos estas tres necesidades y las practicamos de manera consistente (habrá días en los que fallemos, pero no te sientas mal, toda hemos caído alguna vez; es natural en nuestra vida de mamá), nuestros hijos se sentirán seguros y confiados de que tienen mucho que ofrecer y de que su vida es un regalo maravilloso que deben aprovechar. Para ayudarte a conocer más a fondo estas necesidades, te comparto algunos tips de cómo podemos criar niños apasionados por la vida.

Estas tres necesidades: Aceptación, afecto y afirmación determinarán el bienestar de tu hijo más que cualquier otra cosa que le puedas brindar, además de que son las principales acciones que desencadenarán en tu hijo una pasión ferviente por la vida.

Cómo mostrar aceptación

Cada interacción que tenemos con nuestros hijos nos da la oportunidad de demostrarles que los aceptamos tal y como son en el momento presente, sin forzarlos a ser como queremos que sean en el futuro. Independientemente de que queramos que nuestros hijos cambien una u otra actitud o comportamiento, debemos siempre estar dispuestos a aceptarlos con sus cosas buenas y las no tan buenas. Esta aceptación es la base de una conexión fuerte madre e hijo y le transmite al niño el mensaje de:

“Independientemente lo que hagas y como seas, siempre te aceptaré y te amaré porque eres mi hijo y siempre lo serás.”

A medida que interactúas con tus hijos, hazte estas preguntas:

  1. ¿Con mis palabras estoy enviando un mensaje de aceptación a mi hijo?
  2. ¿Mis palabras dan a entender que comprendo, apoyo y valoro a mi hijo?

Las respuestas te ayudarán a filtrar tus palabras y a dejarte guiar por la intuición, el conocimiento y la consciencia de lo que quieres sembrar en el corazón y la mente de tu hijo.

[Tweet “Cuando tu chico se siente aceptado, se sentirá más confiado de caminar en el mundo dejando sus propias huellas. #InspiringMom”]

educar niños con pasion por la vida

Cómo mostrar afecto

Como padres es muy fácil caer en la trampa del “Mi hijo sabe que lo amo, aunque no se lo diga siempre”. Lamentablemente el sentirse querido y amado implica mucho más esfuerzo. Es necesario expresar con palabras aquello que sentimos. Nuestros hijos necesitan escuchar y sentir a través de nuestras acciones que los amamos, que los valoramos, que valen mucho, que son importantes para nosotros y que estamos agradecidos de ser sus padres y de que ellos sean nuestros hijos.

Cosas tan simples como sonreírle sinceramente, picarle un ojo cuando hace algo bien, sentarte en el sofá con él mientras ven su programa favorito y les das besos en las mejillas o mientras le haces cosquillitas, darle masajes, etc., pueden crear una tremenda conexión entre tu hijo y tu.

[Tweet “Mostrar afecto físico puede comenzar con algo tan sencillo como abrazar más a tu hijo. #InspiringMom”]

Para saber cuál es el lenguaje del amor de tu hijo, deberás estar al pendiente e identificar cuáles son las formas en que le gusta sentirse querido. Para algunos niños, las palabras de afirmación, de amor y valía, pueden ser su forma de sentirse amados favorita; para otros, los detalles o regalos; el tiempo de calidad, etc. Te recomiendo leer el libro “Los 5 lenguajes del amor” del escritor Gary Chapman, en el cual aprenderás a identificar como le gusta sentirse amado a tu hijo.

Cómo mostrar afirmación

Cuando le brindamos afirmación a nuestros hijos, le estamos enviando el mensaje de que lo que están haciendo es grandioso y estamos dándole un sello de aprobación irrompible. Le estamos diciendo “Yo creo en ti. Puedes hacerlo”.

El brindar palabras de afirmación y empoderamiento a tu hijo no significa que tengamos que aprobar todo lo que hace, sino más bien que estamos convencidos de su valor y de que es un excelente ser humano que tiene un propósito poderoso y que nació para dejar su huella en el mundo.

Demostrarles afirmación y reforzamiento a tus hijos sentará las bases para que estos sepan cómo deben enfrentar la vida y cómo reponerse ante las caídas. Les mostrará como tener una pasión inquebrantable por la vida.

frases de afirmación para niños

Algunas frases que puedes decirle a tus hijos son:

  1. Estoy orgullosa de ti y de que seas mi hijo.
  2. Creo en ti.
  3. No puedo creer lo ____ que eres. Dios tiene grandes planes para ti.
  4. Te amo tal y como Dios te hizo, pues al hacerlo sus planes fueron perfectos.
  5. Te perdono y te amo.
  6. He visto como te esmeras haciendo ________ . Estoy muy orgullosa de ti.
  7. Admiro la forma en la que ______. Me gustaría aprender a hacer eso.
  8. Esa fue una excelente opción.
  9. Te creo.
  10. Te estás convirtiendo en un gran hombre/mujer.
  11. Eres uno de los mejores regalos que Dios me ha dado. ¡Estoy muy agradecida!
  12. Lo estás haciendo muy bien.
  13. Eres muy disciplinado.
  14. Eres muy fuerte y valiente. ¡Tu puedes!
  15. Así como eres, me siento orgullosa de tenerte conmigo.

Según lo indicado arriba, trata cada día de mostrar aceptación, afecto y afirmación a tus hijos. Al hacer esto, tus hijos aprenderán a ver su vida como una gran Aventura con sus altas y bajas, no como algo espantoso y aterrador de lo cual deben huir.

Hablemos un poco, ¿Cómo inspiras a tus hijos a tener pasion por la vida?

 

herramienta para consulta de medicamentos durante la lactancia

Herramienta recomendada para consultar medicamentos durante la lactancia

Recién en estos días descubrí la página e-lactancia.org, una página web para consultar si los medicamentos, alimentos, suplementos, etc., que vayamos a consumir son compatibles con la lactancia.

Son pocos los medicamentos que están totalmente contraindicados con la lactancia pero, aun así, es preferible evitar todos aquellos medicamentos que no sean realmente necesarios, sobre todo en patología leve y autolimitada como resfriados o dolores leves y optar primero por medidas generales no farmacólogicas (calor, frío, reposo, descanso, cambios dietéticos, suspensión de alimentos…).

Esta herramienta te permite revisar el nivel el nivel de riesgo de lo que quieras ingerir (si es un medicamento y no aparece por el nombre, busca por el principio activo de su composición) y te brinda sugerencias de otros medicamentos que si son compatibles en caso de que le han recetado uno que no lo es. Puedes validar esa info con tu doctor para que tengas también su aprobación.

Tener a mano esta información evitará que las madres dejen de dar el pecho de forma innecesaria cuando necesiten recibir un tratamiento adecuado, que los médicos informemos bien a los pacientes o que se desechen parte de la leche de forma innecesaria.

Esta herramienta te permite consultar más que medicamentos, pues te permite verificar procedimientos médicos y cosméticos, y productos alternativos.

Las indicaciones de e-lactancia están realizada minuciosamente por pediatras y empresas farmacéuticas de APILAM para que puedas encontrar fácilmente la información que necesitas.

Te exhortamos a visitarla y mantenerte informada de primera mano.

¿Has usado alguna app de este tipo para consulta de medicamentos durante la lactancia o para tu bebé? ¿Cuál has usado? Me encantará que podamos conversar en los comentarios. 😀

 

instinto de madre

Sigue tu instinto mamá

Ya entró Julio y con el, las vacaciones de verano. Desde hace días vengo armando planes sobre que cosas haré con mi hijo para que disfrute sus vacaciones aprendiendo mucho y recolectando buenos recuerdos.

Pero este post no es solo para contarte mis planes, sino para compartirte una reflexión muy personal de algo que viví con mi hijo hace unos meses.

A mediados del año pasado, mi esposo y yo nos fuimos de viaje a Estados Unidos. El vuelo era de noche, así que optamos por dejar al niño con mis padres y cuando nos fuimos el estaba dormido por lo que no pudimos despedirnos de el.

Cuando regresamos a la semana siguiente, nos encontramos con un niño distinto. Bian se había vuelto muy sensible, apático, dependiente de la presencia de papi y mami y no quería  a nadie. En ese momento entendí que mi niño estaba pasando por un proceso traumático en el que creyó que sus papás lo habían abandonado.

Ya me imagino lo que habrá sentido mi chiquito durante esos días en los que para todos, él estaba bien por fuera pero por dentro estaba destruido. ?

Pensando que las cosas mejorarían, lo inscribí en el colegio al par de semanas. Pero Bian no pudo adaptarse correctamente, vomitaba todos los días, no comía, era agresivo con los demás niños y no le gustaba estar con los demás.

Entonces fue cuando caí en la cuenta de que había estado haciendo todo mal y que mi hijo ahora mismo lo que necesitaba era mi apoyo, mi contención y mi compañía.

Decidí dejar el colegio y hablar con la directora para comenzar cuando el niño estuviera listo y nos fuimos a casa con el corazón dispuesto a sanar las heridas.

Duramos unos 5 meses en proceso de sanación. Durante esos meses me dediqué a exponer al niño a todo lo que fuera educativo: canciones, apps educativas, juegos, libros de cuentos, vídeos; y me esforcé por dedicarle tiempo de calidad cada día con el objetivo de que sintiera que mamá nunca lo dejaría y que aunque algún día tuviera que salir, siempre volvería por el.

Mucha gente me dijo que estaba loca, que lo estaba sobre protegiendo mucho, que lo estaba malcriando, que él se iba a adaptar bien, etc. Pero nada de hizo me hirió ni mortificó porque sabía que estaba haciendo lo correcto, que nadie mejor que yo conocía a mi hijo y que en ese momento el solo necesitaba mucho amor de papá y mamá para mejorar y avanzar.

A principios de Enero ya mi corazón me dijo, “tu peque está listo para entrar al colegio”. Así que seguí mi instito y comenzamos esta nueva etapa con todas las ganas.
Lloró un poco el primer día, como es normal, pero al día siguiente se quedó tranquilo.

Hace unos días me entregaron la evaluación del año escolar de Bian junto a sus prácticas en el aula y sus libros ? de trabajo. Para haber entrado a cursar este año escolar a mitad, es increíble todo lo que aprendió en tan poco tiempo.

responsabilidad de padre frase

En la evaluación lo que más me emocionó fue la descripción tan emotiva que realizó su maestra de el y de lo especial que es. Estoy feliz de haber seguido mi instinto e inscribirlo en el tiempo ⏳ en el que sentí que era correcto y que ya estaba preparado para enfrentar esta nueva etapa. Ya luego les contaré en un post el por qué les cuento esto y lo importante que es respetar el tiempo y los procesos naturales de los niños para sobrellevar sus etapas.

Nuestra responsabilidad como padres es identificar la mejor forma en la que podemos contribuir al bienestar emocional y físico de nuestros hijos y para ello necesitamos abrir los ojos del alma y de corazón ♥.

Así que no te sientas mal si ante la mirada de todos lo que haces no es correcto, siempre y cuando sea por el bienestar de tus hijos y con herramientas de crianza respetuosa y positiva, sigue adelante y sigue tu instinto.

 

criar niños colaboradores

Cómo criar niños colaboradores y obedientes

La excesiva permisividad, la hiperprotección y la falta de límites bien marcados están ocasionando graves problemas de obediencia en los niños, los cuales por carecer de reglas claras que deban respetar, que les enseñen cómo regirse en su entorno y cómo armonizar con los demás, crecen sintiéndose desorientados, inseguros, pocos queridos e infelices.

Enseñar obediencia es una tarea muy delicada que requiere de nuestra dedicación, nuestro tiempo y mucha paciencia.

Sentar las bases para que un niño sea colaborador y obediente comienza desde que el niño nace y se desarrolla durante el primer año de vida, cuando los padres son capaces de satisfacer sus necesidades y demandas a tiempo y con amor, cuidándolo, alimentándolo cuando tiene hambre, arrullándolo cuando llora, haciéndolo sentir seguro y querido.

A medida que vayan pasando los meses, comenzaremos a establecer reglas y normas que le enseñaremos a nuestros hijos con el objetivo de que las sigan, las respeten y que aprendan a interactuar de manera armónica con los demás.

[Tweet “No es lo mismo criar niños obedientes y sumisos que niños colaboradores. #InspireGreatness“]

Alimentar la voluntad de un niño y no doblegarlo es la base para generar confianza, cooperación y compasión. Al final, eso es lo que todos los padres queremos.

Los niños obedientes en ocasiones reprimen sus emociones por complacer los gustos de los demás. Mientras que los niños colaboradores, mantienen su esencia, pero quieren colaborar y ayudar porque así lo dicta su conciencia y su corazón.

¿Por qué le cuesta obedecer?

Algunos factores que pueden hacer que al niño le cueste obedecer son:

  • Se siente frustrado cuando debe dejar lo que hace para complacer la voluntad de papá y mamá y se revela.
  • Le cuesta cambiar de ambiente o situación.
  • Miedo a la separación de sus padres. Esta es una de las razones por la que, a veces, no quieren ir al colegio, no quieren quedarse con los abuelos o no quieren ir a la guardería.
  • Miedo a lo desconocido.
  • Siente una gran necesidad de tocar, de explorar y descubrir lo que le rodea. Todo le resulta interesante.
  • No entiende lo que esperamos de él puesto que le hacemos muchas peticiones juntas o no tenemos reglas claras.

¿En dónde se encuentra la clave para criar un niño colaborador?

[Tweet “Cuando los padres escuchan a sus hijos, los hijos escuchan a sus #InspireGreatness“]

Esta es una de las lecciones primordiales que todo padre debe tomar en cuenta si quiere crear una relación de confianza, respeto y valoración con sus hijos. El libro “Los Niños vienen del Cielo” de John Gray, lo explica muy bien.

Esta frase se podría aplicar al hecho de que cuando los niños son bebés, dependen totalmente de nosotros y, por ende, necesita de nuestro apoyo, nuestro regazo y nuestro amor para crecer saludables y con una identidad propia y arraigada. Cuando nosotros les damos lo que los niños realmente necesitan, ellos colaborarán y obedecerán porque les nacerá y no tendremos que obligarlos.

A continuación, te compartiré algunas estrategias para criar niños más colaboradores:

Mira a tu hijo a los ojos cuando le hables

Para captar la atención de tu hijo cuando está entretenido o no te quiere prestar atención, acércate a el, sostenle la mano, cargalo o tócalo por el hombro y háblale mirándole a los ojos, en tono dulce y pero firme (Ej. ¡Nos vamos!).

Evita utilizar frases interrogativas (Ej. ¿Nos vamos?) ya que entre el primer y el tercer año tu hijo está en la fase del descubrimiento del “yo” y tiende a oponerse a todas las órdenes que les damos con el objetivo de afianzar su personalidad

Adapta los mandatos al carácter de tu hijo

Para conseguir que nuestros hijos sean más colaboradores y obedezcan a nuestras peticiones, es importante adaptarnos a su carácter. Por ejemplo:

  • Niño con temperamento fuerte: Explícale el porqué de las normas, dale un margen para que tome decisiones y háblale firme y sin titubeos.
  • Niño irritable: Busca la forma de tranquilizarlo, dale pocas ordenes y sé preciso en ellas.
  • Niño muy obediente: Con este tipo de niños, no debemos esforzarnos mucho, ya que son niños que se esmeran en colaborar y ser buenos. Para fomentar que esto siga ocurriendo, hazle saber lo contenta que estás con él, lo orgullosa que te hace sentir que haga tal o cual cosa, sé agradecido, hazlo sentir querido y valorado.
  • Niño hiperactivo: A este tipo de niños les cuesta prestar atención y tienden a actuar sin pensarlo. Por ello, es importante establecer normas claras y constantes, con enunciados sencillos y en un entorno tranquilo.

Explícale el motivo de tu petición

Será más fácil que tus hijos sigan tus ordenes si entienden el porqué. Si el niño no recibe ninguna explicación, tu petición puede parecerle arbitraria y generarle deseos de desobedecer. En cambio, si le explicas cuáles son los motivos de tu solicitud, sabrá el porqué y podrá entender lo bueno y lo malo de su conducta.

Siempre diles la verdad, con autoridad, con firmeza pero sin dejar de lado la comprensión y la paciencia.

Mantente firme en tu decisión

Independientemente del berrinche, de las excusas y las razones que te plantee tu hijo, mantente firme en tu decisión. Que tus “no” siempre sean “no”. Escuchalo pero hazle saber que tu respuesta sigue siendo la misma.

La repetición de las reglas debe ser una constante en el día a día, sobre todo entre los 12 y los 30 meses de edad, para que poco a poco el niño vaya interiorizándolas y las acepte como parte de su rutina.

Aplica consecuencias a los malos actos

Si prometiste aplicar una consecuencia luego de un aviso, cumple con esta. Si le demuestras a tu hijo que cuando no sigue tus consejos o avisos pasa algo, te prestará más atención e irá aprendiendo a colaborar. Lo importante es que la consecuencia se establezca justo después de que el niño haya desobedecido. Si esperas al día siguiente el niño no sabrá por qué lo estás castigando o reprendiendo.

Las consecuencias deben ser proporcionales a su actitud y a su edad. ¡No lo olvides!

Ten claro los límites

Los límites son necesarios para el correcto desarrollo psicosocial y emocional de los niños. Los límites le dan seguridad a los niños, afianzan su personalidad, le ayudan a armonizar con su ambiente y con las demás personas. Si estos no están claros, no podremos transmitírselos a nuestros hijos de forma efectiva.

Los límites no son negociables. Recuerda que la última palabra la tienes tú.

Toma en cuenta:

  • Actuar con autoridad
  • No le grites
  • Ten una actitud más decidida

Enséñale a tener paciencia

Entre el primer y el segundo año tu hijo no conoce la diferencia entre ahora y después, por lo que no será fácil entender por qué deberá esperar o por qué no podrá hacer ciertas cosas.

[Tweet “Enséñale que esperar puede ser difícil pero que, a veces, esperar puede tener un buen resultado.”]

Para controlar esos ataques de ansiedad, acostúmbrale a pequeñas esperas, háblale claro de los momentos adecuados en los que se puede hacer eso que pide, establece contadores para que el aprenda a identificar la duración de las pausas,.

Aguanta sus rabietas con calma

Entre los 18 y 36 meses, las rabietas son totalmente normales. Son la forma en la que los niños expresan sus sentimientos de frustración, los cuales aún no saben expresar claramente con palabras.

Cuando afrontes una rabieta o berrinche mantén la calma y actúa con firmeza, con paciencia y mansedumbre. Así tu hijo podrá ver que esa actitud no es la mejor y que no surte ningún efecto positivo, de modo que comenzará a descubrir nuevas maneras de expresar sus deseos y su emociones.

Si sientes que vas a perder la calma aléjate un poco y déjalo a solas unos minutos, llévalo a su cuarto o a la silla de pensar. El tiempo ideal para dejarlo a solas para que recapacite y se calme es 1 minuto por cada año de edad. Esta técnica, bien detallada en el libro “Los Niños vienen del Cielo” de John Gray, les permitirá a los dos relajarse y calmarse antes de actuar.

Promete cosas que puedas cumplir

Prometer cosas que no podrás cumplir solo hará que tu hijo no sepa que puede esperar verdaderamente de ti y le hará perder la confianza y la seguridad. Es mejor que hagas pocas promesas, pero que las cumplas, ya que esto le facilitará la obediencia, sabrá que puede contar contigo y estará más abierto a colaborar.

¿Qué otras estrategias compartirías para criar niños más obedientes y dispuestos a colaborar?

 

madre-perfecta

Estoy cansada de ser la madre buena

Estoy cansada de ser la madre perfecta, la que no llora, la que siempre tiene una sonrisa pintada en el rostro, la que nunca se altera, la que no le grita a sus hijos, la que tiene la casa siempre organizada, la que cumple con todos sus roles de manera impecable, la que no se pierde nunca en sus deberes.

Está muy de moda el tema de bloggers de crianza, que no son más que padres y madres que comparten sus vidas y experiencias con una comunidad ávida de conocimiento y con miles de inquietudes que esperan ser contestadas y que en ocasiones no sabemos ni como preguntar.

Yo soy una. Pero soy una que pretende hacer las cosas diferentes, pues si bien es cierto que lo bueno se comparte, lo malo también.

Estoy cansada del  perfeccionismo que nos quieren vender por todos los medios, en especial por las redes sociales. Un perfeccionismo que nos hace sentir vacías y sin posibilidad de expresar nuestras emociones con libertad. Un perfeccionismo que nos hace sentir culpables al primer error y que nos roba la autocompasión y no nos permite tomar nuestros errores como fuente de aprendizaje, reconociendo que somos humanos y que por lo tanto podemos fallar, y que eso, a pesar de todo, está bien, es normal y es aceptable.

[Tweet “Ponte mis zapatos y camina conmigo. Es todo lo que quiero. #InspiringMom #Crianza”]

Este sentido de la perfección y de que debemos ser los mejores padres del mundo no nos permite ser misericordiosos con nosotros mismos ni perdonarnos. Sentimos que no podemos expresar lo que nos inquieta, lo que nos molesta ni podemos desahogar nuestras penas o angustias porque tenemos mil ojos que nos acechan y que nos tildarán de malvados que no sabemos criar, que nos dirán que lo estamos haciendo todo mal sin saber todo el esfuerzo consciente e inconsciente que estamos poniendo en hacer lo mejor que podemos con los recursos que tenemos.

Dejemos de lado el juzgarnos sin compasión y volvamos al punto en el cual solo prestamos oídos para escuchar y un hombro para llorar. A veces es lo único que buscamos.

De que nos juzguen estamos hartos, de que nos crucifiquen por darle una nalgada a nuestros peques cuando ya no aguantamos más y hemos perdido la voz de tanto hablar. Estamos cansados de no poder corregir a nuestros hijos ni alzar la voz delante de la gente. Estamos cansados de no tener con quien hablar, de no tener quien nos entienda o quien nos aconseje de manera objetiva, porque todo lo que tenemos últimamente son muchos dedos que nos señalan el camino correcto y nos dicen lo que tenemos que hacer pero que no se ponen nuestros zapatos para caminar junto a nosotros y ayudarnos a pasar nuestro proceso de una manera más ligera.

No te sientas mal. La única forma de aprender es equivocándonos. Lo hacemos a diario. En la crianza es lo mismo. Aprendemos a ser mejores con cada error, con cada hijo es distinta la experiencia, así que debemos tener paciencia, capacidad de readaptación y buscar siempre convertirnos en nuestra mejor versión.

¿Y sabes qué? Nuestros hijos aprenden a manejar sus emociones, a pedir perdón y ser compasivos cuando te ven a ti hacerlo. Cuando me equivoco o le alzo la voz a mi hijo, le pido perdón si reconozco que me excedí. Es bueno hacerlo, ya que nos ayuda a cambiar nuestras malas actitudes y mejorar nuestras formas.

He aprendido que es necesario sentirnos felices para que podamos brindarles lo mejor a los que amamos. Así que:

  • volvamos a leer esos libros a media tarde,
  • salgamos con nuestra pareja y con buenos amigos,
  • hagamos cosas solas,
  • estudiemos algo que nos apasione,
  • cultivemos el espíritu,
  • hagamos ejercicio,
  • alimentémonos mejor y,
  • cuidemos de nuestro cuerpo.

Volvamos a nuestra esencia y veremos como ese bienestar se reflejará en cada aspecto de nuestra vida.

Por el bien de nuestros hijos, de nuestras parejas y de nosotros mismos, comencemos a ser más reales y menos perfectos.